La cuidad despierta.
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Una niña infla un globo.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Una niña infla un globo,
o eso parece.Es decir, toma el globo, lo pone entre sus labios y sopla.Pero no lo infla.La situación comienza a volverse incomoda.Empieza a reunirse gente al rededor de la niña,intentando entender el extraño suceso.La niña sopla fuerte y la cara se le pone roja.Pero el globo no infla.Y el aire pasa entre ambos -globo y niña-,como si de una grieta se trataran.Un espectador se acerca a la niña,le pregunta si es que el globo tiene un agujero.La niña revisa el globo y niega con la cabeza.Vuelve a soplar.Ruidos extraños que salen de su boca.Gente que se acerca a mirar el triste espectáculo.Se establecen teorías sobre la niña y el globo.Es un espectáculo de magia.La niña está maldita.No es un globo de verdad.No es una niña de verdad.Comienza a oscurecer, y el mismo espectador se acerca a la niña.Vuelve a preguntarle si el globo tiene un agujero,la niña vuelve a negar.Le acaricia la cabeza a la niña, intentando consolarla.Siente algo extraño.Sus dedos encuentran algo que le causa espanto.La niña sopla y el aire corre entre los dedos del espectador.La niña tiene un agujero en la nuca.Se acerca a un teléfono público y llama al numero de emergencia.Espera hasta la madrugada.Hombres de blanco llegan en una camioneta,revisan a la niña."Su niña tiene un hoyo, hay que cambiarla".Toman a la niña y la introducen a una caja.Cambian la caja por otra que estaba en la camioneta,de la caja sale otra niña idéntica.
Le entregan el globo.La niña infla el globo.El globo infla a la niña.Los hombres se marchan.Dejan una boleta al espectador.El espectador se acerca a la niña y la toca.Busca algo entre sus bolsillos.Saca un alfiler y lo desliza entre sus dedos.Se acerca a la niña.Algo lleno de aire explota en la madrugada, sin hacer demasiado ruido.
La cuidad despierta.Publicado por DAguito De Lefént en 17:58 | Etiquetas: Cuentos., Saifai | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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La culpa te mata (o el fin del mundo).
viernes, 20 de mayo de 2011
Les juro que no lo podía creer.
Fue el mismo idiota que dijo que en el 94 volvería Jesús, pero por desgracia, esta vez acertó:
Comenzó el juicio final.
Día 1: El cielo era de color rojo. Toda la gente salio de sus casas y la calle se convirtió en una hilera de gente mirando hacia arriba, nadie emitía expresión, nadie podía creerlo, todo se transformo en silencio ... al menos hasta que comenzaron los gritos, fue entonces que los pasillos de los malls se fueron llenando a medida que menos cosas quedaban en ellos.
Día 8: Los flaites pasaron a ser pelolais, luego volvieron a ser pokemones, luego pasaron por 15 modas mas que no puedo recordar ... tenían que aprovechar su juventud.
Día 14: La madre de mi amigo Nicolás dejó a su papá por el vecino y se fueron con su auto nuevo a recorrer el mundo y todos los moteles que encontraran en el. Casi todas las parejas de el mundo se separaron por esas fechas, creo que en momentos así la gente descubre que realmente nunca se conocieron lo suficiente para estar juntos en momentos de crisis, y aun así, no se dan cuenta que se conocen lo suficientemente poco como para buscar una ultima felicidad en alguien que tampoco conocen.
Día 15: Hoy venia llegando de donde una amiga y me asaltaron ... si, a unos meses de el fin del mundo ... me asaltaron.
Día 21: Se descongeló Walt Disney, Paul McCartney admitió ser Willian Campbell, los nutricionistas revelaron que las dietas no funcionan y los mayas salieron a decirnos que no nos asustáramos ya que según sus cálculos aun nos quedaba un año.
Día 29: Hoy terminaron de pasar la trilogía de Justin Bieber 3D en los cines, las filas de entrada eran enormes y en internet se debatía sobre que traje usaría Lady Gaga el día del fin del mundo.
Día 38: Ayer estuve marchando con la AJAJF (Asociación Juvenil Anti Juicios Finales), un grupo que encontré en facebook. La marcha recorrió casi todo Santiago y termino en un carrete gigante en el santa lucia, al otro día desperté en una comisaria por atentar contra la paz publica.
Día 45: Mis amigos me decían que no fuera al colegio, pero como no tenia nada que hacer fui. Encontré a todos los alumnos en sus puestos y ningún profesor en los alrededores.
Día 60: Salfate fue nombrado ministro de defensa.
Día 72: La gente comenzó a dudar si realmente iba a pasar. Científicos de todo el mundo intentaron explicar el color de el cielo mediante diversas teorías sobre la luz solar y nuestra atmósfera, los profetas aparecieron de nuevo y comentaban que el fin llegaría realmente el 14 de Julio del 2013 y que todo había sido una mala interpretación, pero en el punto que nos encontrábamos, la gente prefirió aceptar la idea del fin que la de seguir.
Día 84: Mi tía se fue de rodillas desde Santiago a Lo Vásquez. La gente comenzó a rezar y a pedir perdón por todo el mundo. Ya no importaba la raza, la clase social, la religión, todo lo que quedaba era pedir misericordia. Cuando caminaba por fuera de la iglesia vi a la gente llorando arrodillada mientras los perros por todos lados jugueteaban y fornicaban entre ellos moviendo la cola, no tenían de que preocuparse, después de todo, todos los perritos van al cielo.
Día 97: La gente comenzó a suicidarse en masa, ¿Que no pueden esperar unas semanas?.
Día 112: Vi el auto nuevo afuera de su casa. La madre de Nicolás había vuelto, abrazaba llorando a su padre y le decía que lo amaba, este respondía el abrazo y ocultaba sus lágrimas entre el cabello de ella, no había nada que perdonar.
Día 126: Anoche hice una junta con todos mis amigos y todo el alcohol posible. Lo único que quería era tener sexo pero por desgracia no lo conseguí, ninguno de los presentes, luego de unos vasos, todos lloraban por ese alguien que les faltaba.
Día 127: Vomité todo lo posible, pero no pude dejar de llorar.
Día 143: Quedaba una semana. Ya no habían micros y aunque hubieran, no tenia media hora para estar parado esperándola. Camine hasta su casa y toqué el timbre. Su madre salio y me saludo con una sonrisa, le pregunte por ella y me dijo que se había ido con un chico a viajar por el mundo cuando todo esto había comenzado y que aunque no le hubiera permitido irse ella se hubiera ido de todas formas. Me abrazó y lloro tan desconsoladamente que nisiquiera notó que yo hacia lo mismo.
Día 150: El cielo se volvió mas rojo que nunca, un rojo como el de la sangre en intensidad, pero un poco mas cálido. El viento sopla en todas direcciones, no parece posible, pareciera que el cielo se esta cayendo.
Soy el único que se encuentra quieto y en silencio, alrededor mio todos se están en echando culpas, todos se apuntan con el dedo y gritan al compás de este ultimo viento.
Entonces comprendí que era el juicio final: un juicio colectivo.
Un ir y venir de culpas y verdades, un juicio que cualquiera aplicaría sobre cualquiera, buscando eximirse de la culpa antes del fin. Y en ese momento, solo en ese momento, llegaría el fin del mundo, en el momento en que antes de dar las 12 todos ya nos habremos dado muerte los unos a los otros buscando por medio de ella, la amnistía que ya ni dios ni el destino nos podía otorgar.
La culpa nos terminó de consumir.Publicado por DAguito De Lefént en 20:41 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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6:50 AM.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Me saludaste como si nada hubiera pasado, me diste uno de esos abrazos que tanto extrañaba, tomaste mi mano y me llevaste a caminar sin rumbo, dijiste que querias que todo fuera como antes, me convenciste con un beso, sonó la alarma, me levante, patie la cama. Odio soñar contigo.Publicado por DAguito De Lefént en 17:34 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Nacho solo tenia clara una cosa en su vida: era completamente feliz. Vivía en un mundo sin enfermedades, sin clases sociales, donde las expresiones emocionales están por sobre las ecuacionales, donde no existía ningún tipo de discriminación, donde la única regla era ser feliz. Un día, Nacho caminaba por la calle cuando en su celular recibió un mensaje de texto de su novia que decía que todo se acabó y no quería saber nada mas de el. Muy triste, Nacho se sentó a la sombra de un árbol y comenzo a pensar en ella hasta que no pudo contener el llanto. Mucha gente lo observó mientras lloraba, pero solo dos se acercaron, dos policías, y se lo llevaron a la cámara de ejecuciones. Después de todo, romper la única ley que existe, merece la pena de muerte.
Publicado por DAguito De Lefént en 17:30 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Un día como cualquier otro, Marlon se levanto y con los ojos rojos por el sueño y el pelo un poco húmedo, partió al colegio. No pasaba ninguna micro y cuando ya se desesperaba por la espera, una extraño bus de color negro se detuvo. Marlon pregunto si llegaba hasta su colegio y al recibir una afirmación con la cabeza, subió. Producto del apuro no miro en ninguna dirección y se sentó rapidamente, pero enseguida se dio cuenta de que toda la gente del bus tenia un aspecto tétrico. Le pregunto a un pasajero: ¿Que bus es este?, y el pasajero le contesto: Es el bus de la muerte, el que se lleva a los que no están vivos. Marlon asustado miro por la ventana y enfrento lo peor: Su cuerpo tirado en el piso con un puñal en la espalda, y un asaltante corriendo con su Ipod.
Publicado por DAguito De Lefént en 17:25 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Lo pensó toda la tarde y por fin se decidió: Mathias quería terminar con su polola. Tenían demasiadas peleas, pero no se atrevía a terminar con ella por miedo a herirla, así que decidió usar su maquina del tiempo para volver al lugar donde fue su primer beso e interrumpirlo, para que la relación nunca se concretara. Ajusto la fecha y subió a la maquina. Al llegar al día, dirigió a esa vieja florería donde todo comenzó. Decidido a interrumpir esperó el momento adecuado, pero al verse con ella, al ver ese beso, se dio cuenta de que cometía un error. Entro a la florería, y con un ramo de flores en la mano, volvió a su tiempo, a decirle a su novia que la quería tanto como el primer día.
Publicado por DAguito De Lefént en 17:22 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Magdalena.
sábado, 26 de febrero de 2011
Hace no mucho tiempo en un lugar no muí lejano vivía un pequeño niño. El era un niño como cualquier otro, pero tenia algo en particular, le encantaba mirar la luna. El sol comenzó a ser el que le decía cuando dormir, pues la noche era solo para adorarla, para mirarla, para gastar sus horas en ella. Un día el niño fue a preguntarle a su sabio abuelo:
- Abuelo, porque no puedo dejar de mirarla ?
Y su abuelo le contesto:
- Creo que te enamoraste.
Desde ese día, nunca la pudo mirar como antes. Sabia que su abuelo tenia razón, ahora ya no la miraba solo con encanto, la miraba con cariño, con amor. Pero como todo enamorado, empezó a necesitarla, ya no quería solo verla de lejos, quería estar con ella y por segunda vez, acudió a su abuelo:
- Abuelo, quiero que sea mía.
Su abuelo sin pensarlo mucho le contesto:
- Acércate a ella.
Entonces el pequeño niño que ya no era niño, sino que todo un adolescente, comenzó a construir una nave espacial que lo pudiera hacer llegar a su amada. Trabajo todas las noches bajo la luz de su amada, y cuando sentía que ya no podía mas, solo miraba al cielo y recordando porque hacia esto, continuaba con su trabajo. Cuando hubo terminado, ya era todo un adulto. Luego de despedirse de su querido abuelo, monto su nave y fue por su amada.
Nadie supo cuanto tiempo fue, ni que fue, pero cuando el joven volvió, ya no era el mismo de antes.
Un día mientras caminaba se encontró con su abuelo, el cual ya disfrutaba de sus últimos días, y esta tercera vez, no fue el quien hizo la pregunta, sino su abuelo:
- Que fue lo que paso ?
Y el joven entre sollozos le contesto:
No lo se abuelo, pero cuando llegue no era lo mismo, toda mi vida la seguí, y cuando porfin llegue, ya no podía ... ya no podía quererla.
Mientras el joven se lamentaba entre sus lágrimas el abuelo medito y luego de un suspiro le contestó:
La luna para ti era lo mas hermoso, te encantaba mirarla y adorarla, pero cuando llegaste a ella, te diste cuenta que ya no podías quererla, porque ya no podías mirarla. Ese es el encanto de cualquier romance, mientras mas lejos estés, mas te atrae, pero cuando te acercas lo suficiente, te das cuenta que nunca lo tendrás, como a tu luna.
El joven escucho a su abuelo, lo abrazo, y subió a su nave, comenzando un viaje del cual nunca nadie supo el fin.Publicado por DAguito De Lefént en 21:29 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Biografía
sábado, 27 de noviembre de 2010
Hace un tiempo atrás una pareja quería tener un hijo, pero ninguno de los dos podía, así que los dos fueron a visitar a una vieja bruja que vivía en un bloque en Santiago centro.
La bruja les pidió que les contaran como eran ellos y una vez se habían ido, comenzó a crear al niño. Metió en un caldero un cuerpo echó de arcilla, pero usó demasiada y lo hizo muí grande. El padre le contó que le gustaba la música, así que la bruja tomó un montón de discos de diferentes estilos y los echó al caldero. Echó un tarro negro de pintura para darle el color de ojos y cabello de su madre (pero se le fue un poco y también le oscureció la piel). Tomó un libro de chistes que tenia en una repisa y lo introdujo para darle la alegra y la simpatía de su madre y le echó un poco de tabaco para agregarle el vicio del padre.
Estaba agregando unos libros por el gusto de leer y escribir que tenia la madre y una melódica para darle la voz del padre y se dio cuenta que ya casi había terminado, fue entonces que decidió tomar un descanso y fue a tomar un poco de vodka.
La bruja sentía un gran dolor por estar siempre sola y sentía que el alcohol apagaba un poco el dolor de su soledad, pero en ese momento exagero con el alcohol y la pena la llevo a estallar en llanto. Caminaba tropezando y en un momento de confusión calló junto al caldero, su llanto no cesaba y sin darse cuenta dejo caer el vodka y una lágrima dentro del caldero, dándole al niño su pena, su soledad y su atracción por el alcohol.
Despertó al otro día junto al caldero y inmediatamente se dio cuenta de el error que había cometido, en ese momento los padres tocaron la puerta y la bruja rápidamente oculto el vodka y luego de ordenar todo los invitó a pasar. Les entregó el niño y los padres le agradecieron y se fueron felices, y mientras la bruja los veía marcharse un día 26, pensaba en el niño que heredo sus penas, y en que quizás, ya no estaba tan sola.Publicado por DAguito De Lefént en 19:16 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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Días
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Fue hace ya un buen tiempo, nadie nos avisó, nadie se percató, tampoco lo pronosticaron en el tiempo, solo yo lo noté: los días se volvieron tontos.
Mientras mas pasaban, se volvían mas torpes, como si el tiempo que los construye nos rodeara.
...
Creo que se lo que ocurrió: creo que el tiempo se enamoró de nosotros.
Los días siguieron, y estos solo querían llegar al siguiente para ver como nos abrasábamos hasta el exceso (el cual siempre parecía poco, si se trataba de ti). Pero los días se empezaron a confundir, pues se pasaban muy rápido. Creo que se estaban dando cuenta de que se enamoraron (un proceso difícil para cualquiera, en especial para el tiempo, ya que este muchas veces es cobarde y se niega a soltarnos). A pesar de todo, los días nos hicieron un regalo.
Los días se enamoraron ... si, eso fue, y como todo enamorado se ilusionaron. Se preocuparon de pasar lo mas lento posible, de regalarnos lo mas que pudieran para nuestro gozo, y como todo enamorado, no previnieron el dolor.
Ella se comenzó a alejar, y los días, dolidos por el desprecio, se preocuparon de castigarme de la única forma que podía doler: pasando lo mas lento posible.
Quizás lo mal interpreté, quizás no me estaban castigando, quizás solo se sentían tan tristes como yo.
Fue entonces que nos regalaron un tiempo, una oportunidad, y todo se volvió lo suficientemente lindo para volver a hacer sonreír a los días, lo suficiente para regalarnos cielos soleados y momentos para tomarnos la mano.
Pero los días se desesperaron y cuando no aguantaron mas, se volvieron noche, y se entregaron por completo a nosotros: nos regalaron la noche. Y nosotros, torpes como ellos, nos hundimos en un beso sin sentido, sin motivo, un beso equivocado, un beso sin saber de donde veníamos, sin saber a donde íbamos: un beso por el echo de ser lo único que queríamos.
Desde esa vez, los días la dejaron ir, y en mi se negaron a pasar, dejándome atrapado mucho tiempo en esa noche ... y no lo niego, tampoco me quería ir.
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Un tiempo después:
Los días al fin me dejaron ir ... quizás ya no están enamorados, quizás tienen un nuevo amor, quizás nos están ignorando...
Quizás el tiempo, al fin se olvido de nosotros.Publicado por DAguito De Lefént en 19:12 | Etiquetas: Cuentos. | 0 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |
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El De Los Ojos Tristes.
jueves, 23 de abril de 2009
El era un niño que creció muí rápido.
Aprendió como ganar lo que quería sin importar como, y a pesar de el dolor que siempre causaba, fue feliz.
Un día comienzo a quedarse solo, viendo como alejó todo lo que siempre quiso: no había nadie para el, nadie que lo llamara por su nombre, y desde ese día se comenzó a llamar El De Los Ojos Tristes.
Y así paso el tiempo y El De Los Ojos Tristes siguió su camino imaginando con una dosis de mentiras y cinismo que seguía en el pasado. Día a día se disfrazaba en una capucha, se tapaba los oídos para no escuchar el murmullo de su pena, y se iba a un rincón donde esperaba que un día llegara alguien que nunca llegó.
El De Los Ojos Tristes disfrazó su pena y se vistió de odio. Alejó a todo el que quería jugando al azar con su gente, viendo si su despecho lo llevaba al culpable de su pena y su odio, pero ese ser no llegó, y El De Los Ojos Tristes se quedó en su rincón. Ahí en su rincón sus manos y sus labios se volvieron fríos, tan fríos que su propio frío lo congeló y se quedo atrapado en un gélido cubo de hielo.
A través del grueso cristal de agua, él veía a los que alguna vez tubo, como ellos reían, se querían, y se olvidaban de que él alguna vez existió. Pasaba el tiempo, y él seguía congelado, sintiendo que pasaban años viendo eso que alguna vez tuvo y que perdió por el simple echo de no saber apreciar.
Un día intentó moverse, pero el hielo no lo dejaba. Quería salir y lo intento día tras día, pero el hielo era tan duro como frío su corazón, y así se quedó esperando que alguien lo notara, que una mano ajena llena de calor derritiera el hielo, y por segunda vez, esa persona no llegó. Un día el hielo se volvió mas frío desde adentro y El De Los Ojos Tristes, solo y más triste que nunca, murió.
Desde ese día, cuando la gente está sola en un rincón siente un frío que lentamente les recorre la espalda. Si algún día lo sientes, es El De Los Ojos Tristes pidiéndote que lo ayudes.Publicado por DAguito De Lefént en 18:48 | Etiquetas: Cuentos. | 1 comentarios | Enviar por correo electrónico Escribe un blog Compartir en X Compartir con Facebook |