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  1. El tiempo nunca nos dio la razón.

    martes, 31 de mayo de 2011

    Había tenido una semana de mierda y por motivos que ni yo muy bien comprendí, termine sentado solo con 6 cigarros en una banca en la Plaza Brasil. Iba por el tercero, tratando de despejar un poco mi mente, y no me di cuenta de que ademas de un anciano que se encontraba a 3 bancas de mi, era el único que se encontraba solo en ese lugar.

    Tiempo ... si, eso era lo único que necesitaba.


    - ¿ Me puedo sentar joven ?

    Su voz se oía carrasposa, pero aun así, mas viva que la mía.

    - Claro -la verdad no quería que se sentara pero tengo un problema con decir que no-

    - Siempre vengo a esta plaza a despejar un poco la mente, aunque a mi edad ya no queda mucho en que pensar jeje ... ¿y tu?, ¿porque estai aquí solo?

    - Mas o menos lo mismo, pero yo no vengo muy seguido, es solo que una vez vine solo y me gusto el lugar y nosé ... decidí volver.

    - Ahh ... osea que estai pensando el algo, apuesto que es en una chiquilla.

    - No ... osea si también, pero son varias cosas la verdad.

    - Ah ya entiendo, por tu pinta se notaba altiro ...

    - ¿Que cosa?

    - Que eris ... pucha como decirlo ... te agarre confianza así que te la voy a tirar nomas, que eris huequito.

    Trate de no mirar mi ropa, pero no aguanté.

    - No, no señor, no soy eso -le decía mientras aguantaba las ganas de putearlo-

    - Ah chuta disculpa cabro, es que en estas plazas uno ve tantas cosas, si el otro día nomas vi a unos chiquillos sin cejas casi, y con una cosa que parecía sopaipilla en la cabeza.

    - Ah ... sabe que ya se me hizo tarde y después el metro se llena, mejor me voy

    Intente pararme cuando me interrumpió.

    - ¿Entonces ya solucionaste tu problema?

    - ¿Cómo? -volví a quedarme quieto-

    - Tu problema, dijiste que veniai aquí a pensar, por lo que deduzco que tenis un problema.

    - Bueno si y ... no no lo eh solucionado.

    - ¿Y que vay a hacer pa' solucionarlo?

    - Nosé ... dejar que pase el tiempo y despejarme un poco, creo que solo así se pueden tomar las decisiones correctas.

    Esbozó una sonrisa.

    - No po cabro, si los problemas se tienen que solucionar cuando uno los tiene al frente, el tiempo lo único que hace es ponernos mas tontos y te lo digo yo, que tengo varios años.

    - ¿Y donde quedó eso de que el tiempo nos dará la razón?, es algo que siempre dicen los viejos, con todo el respeto.

    - No te preocupis, si lo de viejo es verdad. La mayoría de la gente piensa eso, lo mas seguro es que en unos años mas tu pensis lo mismo, pero el tiempo nunca nos a dado la razón, nos pone mas tontos, con el paso de los años la gente empieza a creer que tienen razón en todo, nosé bien porque, debe ser porque uno pasa por muchas cosas que le enseñan y lo guían a uno por la vida, pero con el tiempo la gente se olvida de las mismas cosas que aprendió y se queda con puras leseras.

    - Bueno si, igual tiene razón...

    - Claro que la tengo, apuesto que a ti te pasa lo mismo con tus papás y con tus profes.

    - ¿Cómo?

    - Que a veces peliai con tus papás o con tus profes por cosas en las que sabes que tenis razón, pero no te escuchan porque eris chico.

    - Bueno si, la verdad me pasa harto -sonreí involuntariamente-

    - jeje, veis, si a mi me pasaba lo mismo cuando era chico, claro que en mis tiempos era distinto porque a uno le sacaban la cresta si contradecía al papá o alguien mayor, pero yo nunca acepte el hecho de que alguien por ser mas viejo siempre tenía la razón.

    - ¿Entonces le pegaron harto?

    - Si, bastante, pero nunca me quitaron eso que tengo hasta hoy día de no aceptar las cosas porque si nomas.

    - ¿Y ahora que es viejo?, ¿siente que tiene la razón o no?

    - jajajaja, me cagaste ... bueno la verdad en unas semanas cumplo 87 años, pero aun así no siento ni que haya aprendido mucho ni que sea tan viejo. Lo importante es que, como te decía antes, la gente al crecer se va olvidando de las cosas mismas que aprendió, se queda con lo practico; aprenden a abrocharse los cordones para no caerse, aprenden a pagar cuentas, aprenden a trabajar todo el día sin quejarse, y como esto es lo que les dio la vida, asumen que es lo correcto, que es como debe ser porque el tiempo les enseñó que así debía ser, y así se creen dueños de la verdad. Todas las personas son distintas y aun así todas tienen la idea de que están en lo correcto.

    - Si concuerdo en eso, pero el tiempo, nuestros recuerdos, nuestros errores y nuestras vivencias nos construyen, nos dan experiencia, y es por ellos que diferenciamos lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, entonces el tiempo si nos da la razón.

    - No po, no entendiste na parece, parecis mas viejo que yo...

    Me deprimió un poco escuchar eso.

    ...

    - Mira, tu tenis razón en eso que decís de que el tiempo y la experiencia nos enseñan, pero el problema es que el tiempo también hace que la gente se olvide de lo que aprendieron. Cuando se vuelven viejos todo lo que alguna vez significo algo para ellos se vuelve algo sin importancia, se olvidan de que lloraron por una polola, se olvidan del abrazo que nos dio ese amigo cuando lo necesitábamos, se olvidan del primer beso, se olvidan de las cosas hermosas que aprendimos en los pocos segundos que se demora en caer una lagrima, en durar un abrazo y en terminar un beso. Con lo único que se quedan es con lo que les duele, para así poder evitarlo otra vez, y se van encerrando, haciendo un cascaron de malos recuerdos en los que protegerse, y dentro, donde deberían estar las cosas lindas que aprendieron, no hay nada, no queda nada lindo que proteger, porque nunca lo guardaron, y finalmente, cuando los años son muchos, solo somos eso, un cascarón vacío.

    No tenia nada que decirle, así que me limite a asentir con la cabeza demasiadas veces.

    - Bueno cabro, ya me tengo que ir, se esta oscureciendo mas temprano ahora. Ojala te haya servido de algo lo que te dijo este viejo.

    - Si, muchas gracias.

    Se despidió con un apretón de manos bastante suave, y a paso lento se dirigió hacia la calle, entonces le grité:

    - ¡Señor! -mientras corría hacia el-

    - ¿Dime cabro?

    - Y usted ... ¿que es? ... ¿Alguien que aprendió las cosas buenas, o un cascaron vacío?

    - Mmmm ... bueno, supongo que un poco de las dos,algo de cascaron debo tener, por mucho que no me guste, es el costo de querer seguir siendo un niño a esta altura.


    Me fui al metro y comencé el regreso a casa. Mientras miraba por la ventana, repetía cada palabra del viejo buscando no olvidarlas, tratando al menos de guardar lo esencial, y pensando en la media hora de viaje que me quedaba, y en como tratar de que el tiempo no me diera la razón.

    Que el tiempo no me enseñara a olvidar.
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  2. La culpa te mata (o el fin del mundo).

    viernes, 20 de mayo de 2011

    Les juro que no lo podía creer.

    Fue el mismo idiota que dijo que en el 94 volvería Jesús, pero por desgracia, esta vez acertó:

    Comenzó el juicio final.

    Día 1: El cielo era de color rojo. Toda la gente salio de sus casas y la calle se convirtió en una hilera de gente mirando hacia arriba, nadie emitía expresión, nadie podía creerlo, todo se transformo en silencio ... al menos hasta que comenzaron los gritos, fue entonces que los pasillos de los malls se fueron llenando a medida que menos cosas quedaban en ellos.

    Día 8: Los flaites pasaron a ser pelolais, luego volvieron a ser pokemones, luego pasaron por 15 modas mas que no puedo recordar ... tenían que aprovechar su juventud.

    Día 14: La madre de mi amigo Nicolás dejó a su papá por el vecino y se fueron con su auto nuevo a recorrer el mundo y todos los moteles que encontraran en el. Casi todas las parejas de el mundo se separaron por esas fechas, creo que en momentos así la gente descubre que realmente nunca se conocieron lo suficiente para estar juntos en momentos de crisis, y aun así, no se dan cuenta que se conocen lo suficientemente poco como para buscar una ultima felicidad en alguien que tampoco conocen.

    Día 15: Hoy venia llegando de donde una amiga y me asaltaron ... si, a unos meses de el fin del mundo ... me asaltaron.

    Día 21: Se descongeló Walt Disney, Paul McCartney admitió ser Willian Campbell, los nutricionistas revelaron que las dietas no funcionan y los mayas salieron a decirnos que no nos asustáramos ya que según sus cálculos aun nos quedaba un año.

    Día 29: Hoy terminaron de pasar la trilogía de Justin Bieber 3D en los cines, las filas de entrada eran enormes y en internet se debatía sobre que traje usaría Lady Gaga el día del fin del mundo.

    Día 38: Ayer estuve marchando con la AJAJF (Asociación Juvenil Anti Juicios Finales), un grupo que encontré en facebook. La marcha recorrió casi todo Santiago y termino en un carrete gigante en el santa lucia, al otro día desperté en una comisaria por atentar contra la paz publica.

    Día 45: Mis amigos me decían que no fuera al colegio, pero como no tenia nada que hacer fui. Encontré a todos los alumnos en sus puestos y ningún profesor en los alrededores.

    Día 60: Salfate fue nombrado ministro de defensa.

    Día 72: La gente comenzó a dudar si realmente iba a pasar. Científicos de todo el mundo intentaron explicar el color de el cielo mediante diversas teorías sobre la luz solar y nuestra atmósfera, los profetas aparecieron de nuevo y comentaban que el fin llegaría realmente el 14 de Julio del 2013 y que todo había sido una mala interpretación, pero en el punto que nos encontrábamos, la gente prefirió aceptar la idea del fin que la de seguir.

    Día 84: Mi tía se fue de rodillas desde Santiago a Lo Vásquez. La gente comenzó a rezar y a pedir perdón por todo el mundo. Ya no importaba la raza, la clase social, la religión, todo lo que quedaba era pedir misericordia. Cuando caminaba por fuera de la iglesia vi a la gente llorando arrodillada mientras los perros por todos lados jugueteaban y fornicaban entre ellos moviendo la cola, no tenían de que preocuparse, después de todo, todos los perritos van al cielo.

    Día 97: La gente comenzó a suicidarse en masa, ¿Que no pueden esperar unas semanas?.

    Día 112: Vi el auto nuevo afuera de su casa. La madre de Nicolás había vuelto, abrazaba llorando a su padre y le decía que lo amaba, este respondía el abrazo y ocultaba sus lágrimas entre el cabello de ella, no había nada que perdonar.

    Día 126: Anoche hice una junta con todos mis amigos y todo el alcohol posible. Lo único que quería era tener sexo pero por desgracia no lo conseguí, ninguno de los presentes, luego de unos vasos, todos lloraban por ese alguien que les faltaba.

    Día 127: Vomité todo lo posible, pero no pude dejar de llorar.

    Día 143: Quedaba una semana. Ya no habían micros y aunque hubieran, no tenia media hora para estar parado esperándola. Camine hasta su casa y toqué el timbre. Su madre salio y me saludo con una sonrisa, le pregunte por ella y me dijo que se había ido con un chico a viajar por el mundo cuando todo esto había comenzado y que aunque no le hubiera permitido irse ella se hubiera ido de todas formas. Me abrazó y lloro tan desconsoladamente que nisiquiera notó que yo hacia lo mismo.

    Día 150: El cielo se volvió mas rojo que nunca, un rojo como el de la sangre en intensidad, pero un poco mas cálido. El viento sopla en todas direcciones, no parece posible, pareciera que el cielo se esta cayendo.

    Soy el único que se encuentra quieto y en silencio, alrededor mio todos se están en echando culpas, todos se apuntan con el dedo y gritan al compás de este ultimo viento.

    Entonces comprendí que era el juicio final: un juicio colectivo.

    Un ir y venir de culpas y verdades, un juicio que cualquiera aplicaría sobre cualquiera, buscando eximirse de la culpa antes del fin. Y en ese momento, solo en ese momento, llegaría el fin del mundo, en el momento en que antes de dar las 12 todos ya nos habremos dado muerte los unos a los otros buscando por medio de ella, la amnistía que ya ni dios ni el destino nos podía otorgar.

    La culpa nos terminó de consumir.
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  3. No muy lejos.

    jueves, 19 de mayo de 2011

    Sucedía algunas noches por semana.

    Me ponía mis pantuflas, algún polerón para aguantar el frío durante el tiempo necesario, buscaba desesperadamente un encendedor, luego abría cuidadosamente el ventanal para que mis padres no escucharan desde el primer piso y me escurría fumar un cigarro cerca de las 12. Miraba hacia la nada pensando en demasiado como para dormir tranquilo y me quedaba quieto para prevenir que mis pasos se escucharan desde su habitación, por lo que nunca miraba hacia el patio.

    Un día lo vi

    Esperaba que mi madre se durmiera, usaba las pantuflas que tenia en el mueble, se ponía algún polerón sobre el pijama y fumaba con la vista perdida en pensamientos que jamas lograre idear.

    ¿Y entonces?

    Entonces recordé cuando apretaba el acelerador luego de escuchar los gritos de mi madre y arqueaba las cejas presionando fuertemente los dedos en la palanca de cambio; recordé cuando caminabamos por la calle y el tomaba la mano de mi madre y miraba perdidamente hacia todos lados, como si estuviera en otro mundo pero la mano de mi madre lo atara a este; recordé cuando me rompí la mano golpeando un closet luego de pelear con el y me dijo que el golpeaba las murallas cuando le iba mal en la universidad; recordé cuando supe que estuvo ocho años con una mina y no me quiso contar la historia.

    Al otro día baje a su habitación y le hice la cama, como un gesto casi de afecto.
    Mas tarde llego y me abrazo al ver lo que había echo, 5 minutos después, me puteó por no haber estudiado.

    Me volví a preguntar: ¿y entonces?

    Entonces recordé como aguantaba día tras día la rabia de mi madre y mi indiferencia, recordé como siempre les hablaba mucho a mis amigos y eso me emputecía (como si tuviera una historia que contar), recordé como nunca veía a sus amigos, recordé como el viernes llegaba hecho mierda a acostarse para volver a ponerse en pie el lunes.

    Entonces todo lo que era mio no lo era tanto, y yo seguiría el mismo camino.

    Algo tengo que hacer para cambiarlo.
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  4. Unas Horas Después.

    domingo, 1 de mayo de 2011

    Me vestí con la misma ropa y bebí la misma agua
    Seguí el mismo camino y respire el mismo aire
    Mire hacia arriba y me cubría el mismo cielo
    Mire hacia abajo y me sostenía el mismo suelo
    Mire hacia el lado y nadie tomaba mi mano

    Algo había cambiado.
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