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  1. Rosseta.

    miércoles, 27 de julio de 2011

    Era mi primer día de vuelta de vacaciones, y honestamente, no tenia ganas de absolutamente nada ... excepto de lo que vendría.

    Iba en la micro ya que había tenido que pasar a un mall a ver algo sobre un viaje del que espero no tener nada que contar (aunque probablemente terminaré haciéndolo). Pero volviendo al tema, iba en la micro cuando las horas jugando Wii el domingo por la noche pasaron la cuenta, y me quedé dormido.

    Juraría que tenia algún sueño muy bueno, pero no lo recuerdo, no recuerdo casi nada, excepto su voz

    - Hola idiota- una voz alegre.

    - ¿Ah? ... -yo balbuceaba, estaba despertando ... y babeado.

    - ¡Despierta! -a lo que sentí un beso en la mejilla- ¿no me dices a mi que soy la dormilona?

    Entonces, cuando supe quien era, desperté por completo; todo mi cuerpo despertó, y ese gran sueño se esfumó, como si los sueños hubieran dejado de importar.

    - Rosseta -y mi voz sonó alegré, casi un grito, como la de ella.

    - ¿Y tu que hacis aquí enfermo?-dijo, mientras me corría hacia un lado y se sentaba en el asiento de la ventana.

    - Nada, estaba en mall, y ahora voy a mi casa a ... seguir haciendo nada - y le sonreí, mirando su largo pelo negro y liso que llegaba hasta su cintura.

    - Tan pajero ... ¿y como va la vida?

    - Tranquila.

    - ¿Tranquila?

    - Ya no soy como antes, a diferencia tuya -sonriendo

    - No todos nos ponemos fomes -me dijo en un tono burlesco

    - Ya cállate idiota

    Y comencé a hacerle cosquillas, y ella no aguantaba y reía tan fuerte como siempre, como si no le importara que toda la gente nos viera ... no, no le importaba, ni a mi tampoco, nada nos importaba.

    - ¡Ya!, ¡me estrasai hueón!

    - Pero te quiero.

    - Yo también imbécil -y hubo una sonrisa mínima de su parte- pero la venganza por las cosquillas no te las quita nadie.

    Y como un lobo que se posa sobre su presa, en un segundo estuvo frente a mi, apoyando sus brazos sobre los mios, y mordió mis labios.

    Los mordió fuerte, quería que me dolieran, que lo sintiera.

    Entonces yo mordí los suyos, y ella devolvió otro aún mas fuerte, y así seguimos, desgarrando los labios del otro, mordiendo cada vez mas fuerte ... el lobo atrapó a la presa, y no me di cuenta cuando todo se volvió un beso.

    No sé si alguna vez les a pasado ... que abren los ojos en medio de un beso, y con nuestros ojos pasando de la obscuridad, la luz da a todo un matiz mas bello. En ese momento miras a la otra persona, y de una forma que no puedo explicar, también te miras a ti ... y te preguntas, ¿porque hago esto?, ¿porque abrí los ojos?, y te das cuenta; lo haces para descubrir si es verdad, si no es un sueño. Y sigues con los ojos abiertos, pero no lo distingues, porque nada parece real, no importa cuan abiertos estén tus ojos, todo es demasiado hermoso para no ser un sueño.

    Eso me pasó.

    Cerré los ojos a al vez que me apoyé en su mejilla. Sentía su cuerpo palpitar, como si un ritmo fuese, como un canto, como una canción de cuna; entonces dormí

    Cuando volví en mi, me encontraba solo en el terminal. Abrí los ojos, y la misma luz bañó mi misma cara.

    Pero todo parecía real, y nada, ya nada era bello.
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  2. Mario no entiende.

    miércoles, 20 de julio de 2011

    Sentí un olor a tierra en la cara, y comencé a reaccionar de a poco. Mi cuerpo comenzó a despertar lentamente, y cuando finalmente logré abrir mis ojos, dejé escapar unas palabras:

    - ¿Que mierda?...

    No tenia ni puta idea de donde estaba. No recordaba porque estaba durmiendo en el piso, y me veía demasiado decente como para que esto fuera producto de una borrachera, ni siquiera tenía la boca seca. No, no era el alcohol, no era la noche, era algo más.

    Decidí apagar mi mente por un rato.

    Realmente no lo decidí, simplemente, todo en mi se volvió un enorme silencio. Fueron mis ojos los que silenciaron todo, cuando comenzaron a mirar a su alrededor.

    Por todos lados había bloques hechos de ladrillos. Habían sectores verdes y por ellos paseaban enormes tortugas y todo tipo de criaturas extrañas. A lo lejos, se podían observar verdes montañas con formas falicas (nunca pensé que iba a usar la palabra falica enserio) las cuales poseían dos negros ... ¿Ojos?

    Si, ojos. Parecía que todo tenía ojos: las nubes tenían ojos, las montañas tenían ojos, hasta el sol llevaba una puta sonrisa enorme y unos lentes de sol, y por algún motivo, eso no me pareció tan raro en ese momento.

    - Que mierda ... ¿que fumé?

    Y mientras intentaba recordar un anoche del cual no estoy seguro si realmente existió, sentí unos pasos a mi espalda, y para cuando logre darme la vuelta, ya estaba demasiado cerca.

    Una gorda criatura color café que casi me llegaba a la cintura se encontraba justo a mi lado. Tenia una forma casi triangular, pero redondeado en las puntas; llevaba dos enormes ojos bajo otras dos enormes cejas arqueadas, y de su enorme boca, presentaba dos blancos colmillos que salían hacia arriba. Se acercaba rápidamente hacia mi, este era el momento, tenía que actuar, tenía que hacer algo, y como todo el valiente que soy, decidí echar a correr. Cuando me disponía a dar la vuelta, una sombra paso por sobre mi.

    Entonces el cayó sobre el monstruo, el cual quedo completamente aplastado; y vi su gorra roja, y su overol azul de mezclilla, y sus zapatos cafés, y su enorme nariz.

    - ¿Tu eres ... ?

    - ¡Mario!

    Confirmado, alguna mierda rara me fumé anoche, yo creo que hongos, quizá así todo esto tuviera un poco de sentido. De todas formas, aquí estaba, en el Mushroom Kingdom, junto a un gordo fontanero italiano, el cual deja notar demasiado su acento.

    - ¿Y quien eres tu?

    - ¿Yo? ... De Lefént.

    - ¡Mama Mia!, que extraño nombre.

    - Si, es que no soy de aquí.

    - ¿Vienes de el mundo 8?, una vez vi a un tipo parecido a ti en la cuarta etapa.

    - No, no, vengo de ... otra dimensión ... creo, o algo así, en el fondo, vengo de un lugar completamente diferente.

    - ¿Como, no hay mundos y etapas que pasar?

    - No la verdad, solo muchos lugares por los que tienes que pagar para visitar.

    - ¡Tallarines!, ¿y que hacen entonces?

    - No sé, la gente trabaja, estudia ... trabaja, ve tele.

    - ¿Tele?, ¿que es tele?

    - Una caja en donde vez las vidas de otras personas para así no detenerte a ver tu vida.

    - Mario no entiende ...

    - Yo tampoco amigo.

    Caminamos un rato por el camino de bloques, y mientras yo observaba este extraño mundo que me rodeaba, el seguía con sus preguntas.

    - ¿Y en tu mundo la gente no recoge monedas de la calle?

    - La verdad si, mucha, pero sin saltos ni golpeando bloques, solo se las piden a otras personas.

    - ¿Y esas personas de donde sacan las monedas que dan?

    - Se las ganan en trabajos supongo.

    - ¡Mama Mia!, pero que raro mundo es el tuyo.

    - El tuyo no se salva, no es algo muy lógico ir saltando por la vida y aplastando monstruos sin ningún motivo.

    - ¡Pero yo si tengo un motivo, una meta, debo encontrar y salvar a la princesa! -me dijo, sacando el pecho y sintiéndose orgulloso de su noble misión.

    - ¿Para que?, si siempre la vuelven a secuestrar. Ademas, ni si quiera están juntos.

    - ¿Entonces en tu mundo la meta es encontrar una princesa para estar juntos?

    - No ... bueno, creo que aveces.

    Se que su pregunta fue totalmente inocente, pero aun así, algo tubo que me amargó.

    - ¿Entonces tu meta no es encontrar y salvar a una princesa?

    - No, la verdad, creo que necesito una princesa que me salve.

    - Mario no entiende ...

    - No importa, ni yo lo entiendo muy bien.

    Seguimos caminando por el extraño paisaje, lleno de vida y ojos por doquier. Luego de ese ultimo tema, ambos permanecidos callados por un largo rato, pero a Mario algo no le había quedado claro, algo no le encajaba.

    - ¿Y que se hace todos los días en tu mundo?

    - Bueno una persona se supone que debe ir al colegio a...

    - ¿Colegio?, ¿que canellotis es eso?

    - Es un lugar donde te enseñan cosas y te hacen pruebas sobre esas cosas.

    - Ah... ¿y luego?

    - Vas la universidad, que es como el colegio, pero mas difícil.

    - ¿Y ahí termina el juego?

    - No, luego hay que tener un trabajo, que es como ir a la universidad, pero mas dificil, y sin aprender nada, solo pruebas.

    Mario llevó su mano cubierta por un guante blanco a su cara, y por su pose, asumí que se había puesto a pensar.

    - Entonces nuestros mundos no son tan diferentes.

    - ¿Porque?

    - Por mucho que valla a salvar a la princesa, siempre lo tengo que hacer de nuevo. Ahora la iré a rescatar, ¿y luego?, ¡lo mismo!, pero en modo difícil, y uno piensa que ahí acaba la cosa pero no, tienes que hacer lo mismo pero con una vida, ¡una vida! ... y así, siempre es lo mismo, pero cada vez mas difícil ... como si no hubiera una meta, como si no hubiera un final.

    Y es que, probablemente, no había meta ... ni final.

    Mario siguió saltando por doquier y lanzando caparazones de tortuga por todos lados, hasta me ofreció una pluma.

    - Toma, si la usas tendrás una capa y podrás volar, yo me quedare con el hongo, que se usa para crecer.

    - Que extraño.

    - ¿Que?

    - En mi mundo son los hongos los que se usan para volar.

    - Mario no entiende ...

    - No importa, dame eso -y le sonreí

    Me preparaba para alzar vuelo, cuando mire hacia el frente y vi como una de las caparazones rojas que tiro Mario rebotaba en una tubería verde, y se dirigía hacia mi.

    - Mierda.

    Cuando volví a abrir los ojos me encontraba en mi habitación, dormido en mi sillón, con el control de Wii en las manos y una vieja versión de Mario, quizás el primero, en la pantalla del televisor.

    Comencé a apretar botones y a jugar, y entonces, lo dejé de hacer.

    Y me pregunté porque lo hacia, porque quería llegar hasta el final, pero no encontré respuesta. Entonces, deje el control a un lado, y mire a Mario, al Mario pixeliado de la pantalla, y esperé.

    Dejé de apretar los botones, esperé a ver que hacia cuando no lo movía, espere a ver si se atrevía a seguir aplastando monstruos o si solo quería volver a ser un simple plomero, o si le dejaba todo el trabajo a su hermano Luigi, o si se atrevía a enamorar a su princesa.

    Pero no hizo nada.

    Y eso me decepciono un poco, pero le di una oportunidad. Después de todo, quizás como todos, el no sabe cual es su meta, y solo necesita tiempo, tiempo para conocerse, para encontrar su meta, y saber si de verdad quiere pasar su vida cada vez mas difícil, o si quiere enamorar a su princesa, o simplemente, mandar todo a la mierda y ponerse su capa, para volar y buscar estrellas.
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  3. Cadenas.

    lunes, 11 de julio de 2011

    Me encontraba sentado frente al teatro universidad de chile, afuera de baquedano. Hacia mucho frío y la chaqueta de mezclilla no ayudaba mucho con eso. Estaba esperando a alguien mientras fumaba unos cuantos cigarros, entonces la vi.

    - ¡Dani -grité, a lo que ella se da vuelta y reacciona.

    - ¡Hola!, tanto tiempo.

    - Si, unos años la verdad.

    - ¿Y que hacis aquí?

    - Vine a ... -entonces comencé a leer el enorme cartel del teatro- ver a la orquesta sinfónica de chile.

    - ...

    - ¿Que?

    - Enserio po hueón, ¿que hacis acá?, apuesto que estai esperando a alguna mina ... acuérdate que tenis polola.

    - No

    - ¿No que?, ¿no estay esperando a una mina?

    - No ... bueno eso si, pero no, lo otro, no estoy pololiando.

    - Ahh ... sorry.

    - ¿Porque sorry?, ¿tu le presentaste al negro con la que la pille en la cama?

    - ¡¿Que?!

    - Nada nada ... ¿Y tu, seguís pololiando?

    - No ... terminamos hace poco.

    Nunca se muy bien que decir en esas situaciones, y como generalmente las cago, me remetí a lo básico.

    - ¿Estas bien?

    - No mucho, me patio y como a la semana estaba con otra hueona, osea, es como obvio que me venia cagando quizás de hace cuanto.

    - Que horrible ...

    - ¿Que?

    - No nada -y me reí para mi mismo-, quizás deberías dejar de pensar con el, siempre se parte por eso.

    - Suena fácil, pero no es cosa de querer olvidar y se olvida ...

    - La verdad es así de fácil, lo difícil es querer.

    - Si, creo que tiene que ver con eso. Es que son tantas cosas, pasamos casi 2 años juntos, carretiabamos juntos, nos íbamos de vacaciones juntos, nos cambiamos al mismo colegio, todo ... son tantas cosas lindas que no sé ... no quiero dejar atrás.

    - Quizás ese fue el error.

    - ¿Cual?

    - Que lo que los unía era su pasado.

    - ¿Y eso es malo?

    - En mi opinión, si. Honestamente encuentro que si una relación se basa solo en las cosas lindas que uno a pasado con la otra persona, la relación no vale la pena.

    - Pero uno esta con esa persona porque vive cosas lindas, momentos tiernos, momentos que uno al final del día va a seguir teniendo, esa son las cosas que nos unen, las cosas que pasamos.

    - Veis, ese es tu problema.

    - ¡¿Cual?! -la verdad, creo que tengo un don para cabrear a la gente.

    - Que basas tus relaciones en el pasado. El primer beso, el día que te pidió pololeo, el día que hablaron horas por teléfono, el día que se fueron a la playa, la vez que te dijo te amo, y así, todo lo que quieras, pero no es mas que pasado, y si vasas una relación en las cosas que ya vivieron, y no en las que pueden vivir, no eres mas que un tercero, no hay diferencia con el que esta sentado viendo una película, eres solo alguien viendo, en tu caso recordando, una secuencia de cosas.

    - Pero si no son las propias experiencias las que nos unen, ¿que es lo que nos une?

    - El futuro.

    - Nadie sabe lo que viene, De Lefént.

    - No, pero cuando estas conociendo a alguien tu no te pones a pensar en que van a pasar miles de cosas para poder luego recordarlas, solo quieres que pasen; a eso voy, a que cuando todo comienza lo que nos une es el futuro, un futuro que juntos podemos formar, pero mientras va pasando el tiempo y nos vamos acostumbrando a las cosas, vamos olvidando un poco eso, vamos olvidando el futuro que teníamos con el otro, y al final, solo nos queda presente formado por un pasado, lindo tal vez, pero pasado, y como tal, no nos deja ir, solo nos ata, hasta que ya no soportamos, y la cuerda se rompe.

    - ¿Entonces?

    - Entonces corremos, y creemos que somos libres, y buscamos otro futuro, y un poco mas tarde, volvemos a atarnos.

    Ambos nos quedamos callados un rato, ni siquiera por pena, sino porque al parecer, cada uno se puso a recordar algo que no quería. Ella, silenciosamente, tomo el cigarro que tenia entre mis dedos y lo llevó a su boca, hasta que este se acabo.

    - ¿Y con ella?

    - ¿Con quien?

    - Tu polola ... bueno, tu ex.

    - ¿Con ella que?

    - ¿Que tenian?, ¿un pasado o un futuro?

    - Todo eso y mas.

    - ¿Y que pasó?

    - Nos faltaba un presente.

    Ella guardo silencio en ese mismo instante. Creo que pensó que había tocado un punto débil en mi, pero solo dije la verdad. Hay veces en que creemos tener tantas cosas por delante, y tenemos tantas cosas hacia atrás, que nos olvidamos de lo que hay en el tiempo donde nos encontramos, y lo descuidamos a tal punto, que no queda nada, nada, y solo las memorias y las fantasías nos quedan.

    - Me tengo que ir De Lefént.

    - Bueno Dani.

    Le di un abrazo y antes de irse agregó:

    - Creo que ya se en que consiste el amor.

    - ¿En que?

    - En hacer lo posible para que la otra persona nunca se llegue a dar cuenta que hay alguien mejor que tu.

    - Suena un poco ... pesimista.

    - Mira quien habla.

    Y así me quedé solo frente al teatro y recordé que esperaba a alguien, pero no había problema; como siempre, no había llegado.

    Pensé en esperarla, pero la verdad no había caso, ella nunca llegaba. Juré a mi mismo nunca volver a creer en ella, pero la quería demasiado, y por todo lo que juntos habíamos vivido, siempre la querría y soportaría.

    Prendí un cigarro y caminé hacia parque bustamante, tragué el humo y reí ... reí, reí de mis palabras, de mi, y de lo cínico que podía llegar a ser.
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  4. Práctica.

    sábado, 2 de julio de 2011

    - Que lugar tan asqueroso.

    Si, eso fue lo primero que pensé, y en todos estos años e pasado por lugares que llevan al limite cualquier definición de asco. Pero no era realmente tan así, es simplemente que mi condición me permite sentir los aromas con demasiada intensidad (lo que en general resultaba ser un encantador placer), por lo que un sitio lleno de gente sudada no me causaba una gran atracción.
    Pero que importa, dentro había demasiada gente, y cada mujer que entraba se veía mejor que la anterior.

    - ¿En que piensas? -y me miró con una sonrisa pícara.

    Era una chica prácticamente de mi mismo tamaño, ni muy alta, ni muy baja. Llevaba una chaqueta de cuero apretada que deja ver su pequeña cintura. Era de contextura normal pero tenia un escote increíble que se exhibía bajo su delgado cuello, y no creo que sea necesario explicar lo atractiva que resulta esta combinación para cualquier hombre, ya sea mortal o ... lo que yo sea.

    - Hace mucho que no entraba a una disco.

    - ¿Desde hace cuanto?

    - Unos 30 años creo.

    - Te entiendo, yo siento lo mismo cuando no salgo un viernes -y se rió, y no advirtió la verdad que había en mi respuesta.

    - ¿Y cual es su nombre señorita? -pregunté, con mi muy natural caballerosidad.

    - Javiera, ¿y el suyo caballero?

    Y mientras ella caía en mi juego recordé que debía encontrar una manera discreta de entrar, ya que no tenía carnet, y mi cara, envidia de todas las mujeres, reflejaba unos eternos 17 años.

    - Te diré mi nombre adentro, ¿te parece? -y enseñé mis ojos que a todos parecen encantar.

    - Búscame en el bar.

    Sonrió una ultima vez y se dio vuelta enseñando su cabello negro y liso que llegaba hasta su pequeña cintura. Entonces me puse a pensar en como era que entraría, y llegue a lo mas cliché que pude: la entrada trasera.

    Luego de dar la vuelta y saltar unas cuantas rejas sin ninguna dificultad, encontré una puerta por donde los empleados salían a botar basura, o fumar algunos cigarrillos, o revolcarse entre ellos, o lo que les apeteciera. Nadie cuidaba la puerta, pero un tipo llevaba demasiado tiempo ahí con sus cigarrillos y la verdad no estaba dispuesto a esperar toda la noche, ni a perder el escote que me esperaba en el bar. Pensé en matarlo, seria fácil, rápido, pero matar, mas allá de ser casi una profesión sin titulo y donde la práctica no parece acabar para mi, era un verdadero placer, y no lo hacia con cualquiera.

    Entonces usé uno de mis trucos favoritos.

    - Ven.

    Solo un susto -ligeramente fuerte- fue necesario para desmallarlo y poder continuar con mi misión. Una vez atravesada la puerta encontré, para suerte mía, las luces apagadas en el pasillo, por lo que mi acceso paso completamente desapercibido.

    Me dirigí al bar (no sin antes repartir unas cuantas miradas, solo por cortesía), y encontré a mi nueva amiga en una mesa con 2 sillas.

    - Pensé que no ibas a llegar -dijo un poco molesta.

    - ¿Te he fallado alguna vez? -y agregué una sonrisa.

    - Espero que no. Entonces, ¿cual es tu nombre?

    - Sivel.

    - ¿Eso es un nombre?

    - Si, lamentablemente. Fue idea de mi madre.

    - ¿Es europeo o algo así?

    - No, la verdad, es otro nombre pero al revés.

    Pareció entonces como que mentalmente organizaba las letras y lo dijo:

    - ¿Levis?

    - No, Elvis.

    Volvió su mismo rostro pensativo.

    - Pero entonces te llamarías ... Sivle.

    - Si, así debía ser, otra vez, lamentablemente; pero mi madre no tenia tu capacidad mental para ordenar palabras y creyó que así estaba bien.

    - ¿Era fanática de Elvis o algo así?

    - No en realidad, pero amaba una canción, Heartbreak Hotel ... aunque creo que realmente fue porque soñaba con acostarse con el rey.

    - ¿Y quien no? -y me dio una mirada que lamentablemente para ella, aumento demasiado mi apetito.

    Frente al bar se encontraba un proyector y un grupo de personas cantando karaoke. Entonces decidí como terminar la noche, y solo esperé.

    Comenzó a cantar un chico con un excelente tono.

    - ¿Sin Bandera?

    - No, Camila.

    - Lo mismo.

    - La verdad si -y soltó una sonrisa de esas que me había regalado durante toda la noche.

    - ¿Bailas?

    - ¿Un lento, en una disco, un viernes ? ... Encantada.

    Nos dirigimos hacia el frente donde se encontraba el karaoke. Apagaron las luces y rápidamente toda la gente empezó a bailar lentamente, uno con el otro, como no hacia desde hace unos 20 años. Sentí el aroma dulce de su perfume, y luego comencé a sentir su corazón palpitar cada vez mas rápido.

    Estaba nerviosa.

    Y comenzó a sudar, solo un poco, y su escote se veía perfecto desde el lugar en donde mi mejilla rozaba la suya.

    Entonces me tomo fuertemente desde de la espalda, y me besó.

    Y yo la besé también, y lo seguí haciendo; y toque sus muslos, y su pecho, y su cuello.

    Besaba su cuello cada vez con mas ganas, y ni ella, ni yo, ni nadie de los presentes, se percató de el momento en que mis colmillos se hundieron en su cuello. Gimió suavemente, con dolor, pero fue tan bajo que ni siquiera parecía que hubiera pronunciado algo, como si su boca solamente se hubiera movido, sin sonido alguno.

    Bebí, bebí, bebí, y seguí bebiendo, hasta que ya no quedó casi nada.

    Entonces tomé sus brazos y los cruce sobre mi cuello, y su cabeza se apoyó sobre mi pecho, con los ojos cerrados. Seguimos bailando, hasta que casi acabó la canción, dos muertos danzando entre los mortales, en la oscuridad, como si por un instante pareciera que estuviéramos vivos.

    Antes de que encendieran la luz, dejé a la chica sentada en un sillón y le coloque en el brazo una botella vacía de ron que encontré sobre una mesa, la besé en la frente, y me fui.

    Mientras caminaba hacia la salida, pensaba en los titulares que podría ver la siguiente noche: "Chica muere por intoxicación en una discoteque", y en como me reiría cuando lo viera.

    - ¿Y ahora que hago?

    Caminé por la florida y entré en la primera disco que encontré, después de todo, la noche es joven, y sigo con hambre.
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