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  1. Biografía

    sábado, 27 de noviembre de 2010

    Hace un tiempo atrás una pareja quería tener un hijo, pero ninguno de los dos podía, así que los dos fueron a visitar a una vieja bruja que vivía en un bloque en Santiago centro.

    La bruja les pidió que les contaran como eran ellos y una vez se habían ido, comenzó a crear al niño. Metió en un caldero un cuerpo echó de arcilla, pero usó demasiada y lo hizo muí grande. El padre le contó que le gustaba la música, así que la bruja tomó un montón de discos de diferentes estilos y los echó al caldero. Echó un tarro negro de pintura para darle el color de ojos y cabello de su madre (pero se le fue un poco y también le oscureció la piel). Tomó un libro de chistes que tenia en una repisa y lo introdujo para darle la alegra y la simpatía de su madre y le echó un poco de tabaco para agregarle el vicio del padre.

    Estaba agregando unos libros por el gusto de leer y escribir que tenia la madre y una melódica para darle la voz del padre y se dio cuenta que ya casi había terminado, fue entonces que decidió tomar un descanso y fue a tomar un poco de vodka.

    La bruja sentía un gran dolor por estar siempre sola y sentía que el alcohol apagaba un poco el dolor de su soledad, pero en ese momento exagero con el alcohol y la pena la llevo a estallar en llanto. Caminaba tropezando y en un momento de confusión calló junto al caldero, su llanto no cesaba y sin darse cuenta dejo caer el vodka y una lágrima dentro del caldero, dándole al niño su pena, su soledad y su atracción por el alcohol.

    Despertó al otro día junto al caldero y inmediatamente se dio cuenta de el error que había cometido, en ese momento los padres tocaron la puerta y la bruja rápidamente oculto el vodka y luego de ordenar todo los invitó a pasar. Les entregó el niño y los padres le agradecieron y se fueron felices, y mientras la bruja los veía marcharse un día 26, pensaba en el niño que heredo sus penas, y en que quizás, ya no estaba tan sola.
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  2. Días

    miércoles, 17 de noviembre de 2010

    Fue hace ya un buen tiempo, nadie nos avisó, nadie se percató, tampoco lo pronosticaron en el tiempo, solo yo lo noté: los días se volvieron tontos.

    Mientras mas pasaban, se volvían mas torpes, como si el tiempo que los construye nos rodeara.

    ...

    Creo que se lo que ocurrió: creo que el tiempo se enamoró de nosotros.

    Los días siguieron, y estos solo querían llegar al siguiente para ver como nos abrasábamos hasta el exceso (el cual siempre parecía poco, si se trataba de ti). Pero los días se empezaron a confundir, pues se pasaban muy rápido. Creo que se estaban dando cuenta de que se enamoraron (un proceso difícil para cualquiera, en especial para el tiempo, ya que este muchas veces es cobarde y se niega a soltarnos). A pesar de todo, los días nos hicieron un regalo.

    Los días se enamoraron ... si, eso fue, y como todo enamorado se ilusionaron. Se preocuparon de pasar lo mas lento posible, de regalarnos lo mas que pudieran para nuestro gozo, y como todo enamorado, no previnieron el dolor.

    Ella se comenzó a alejar, y los días, dolidos por el desprecio, se preocuparon de castigarme de la única forma que podía doler: pasando lo mas lento posible.

    Quizás lo mal interpreté, quizás no me estaban castigando, quizás solo se sentían tan tristes como yo.

    Fue entonces que nos regalaron un tiempo, una oportunidad, y todo se volvió lo suficientemente lindo para volver a hacer sonreír a los días, lo suficiente para regalarnos cielos soleados y momentos para tomarnos la mano.

    Pero los días se desesperaron y cuando no aguantaron mas, se volvieron noche, y se entregaron por completo a nosotros: nos regalaron la noche. Y nosotros, torpes como ellos, nos hundimos en un beso sin sentido, sin motivo, un beso equivocado, un beso sin saber de donde veníamos, sin saber a donde íbamos: un beso por el echo de ser lo único que queríamos.

    Desde esa vez, los días la dejaron ir, y en mi se negaron a pasar, dejándome atrapado mucho tiempo en esa noche ... y no lo niego, tampoco me quería ir.

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    Un tiempo después:

    Los días al fin me dejaron ir ... quizás ya no están enamorados, quizás tienen un nuevo amor, quizás nos están ignorando...

    Quizás el tiempo, al fin se olvido de nosotros.
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