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  1. Para levantarme cada día.

    miércoles, 21 de marzo de 2012

    ¿Quieren saber un secreto?

    Cada mañana me levanto con la certeza de que el día va a ser mas insignificante que ayer.
    A menudo es así.
    Tampoco es la gran profecía, pero es cierto.

    Pero ese no es el secreto.

    Me dejo caer en la ducha esperando que mi madre me grite diciéndome que es tarde.
    Entonces subo desnudo a mi cuarto, y vuelvo a meterme en la cama.
    Me contraigo y pego las rodillas al pecho, escondido del mundo bajo el cobertor

    Y sueño.

    Sueño en como el mundo se levanta.
    Como el mundo se va a trabajar.
    Despiertan para hundirse en otro sueño, uno donde no se sueña.
    Y yo descanso, riéndome del mundo.

    Entonces vuelvo a soñar, y despierto muy lejos.
    Allá en la patagonia, a los pies de un lago, tendido en la hierba.
    Todo era tan hermoso allá.

    Uno se cuestiona como llega a abandonar esos lugares, lugares lejos de la gente,
    lejos del mundo.

    Y recuerdo.

    Recuerdo como extrañaba a alguien, como me hacía falta.
    Y como ese alguien era mas que suficiente para abandonar ese sueño,
    para volver a la realidad.

    Y despierto.

    Es entonces que uno aprende, y se graba en el alma
    que hay cosas mas grandes que los sueños
    cosas por las que vivir el mundo
    y levantarse cada mañana, pensando que el día, podrá ser mejor.

    Y así, cada amanecer, vuelvo a despertar, un poco mas fuerte.

    Eso, y un poco de amor.

    Ese es mi secreto.
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  2. Sin palabras bonitas.

    martes, 13 de marzo de 2012

    Es difícil, realmente difícil, lo que en este momento me dispongo a hacer.

    Quizá en uno minutos este texto quede en el olvido, como tantos otros que destinan a una carpeta de borradores.

    Pero no.

    Hoy no me presento como De Lefént, ese que tantas y tan pocas aventuras lleva. Si no como yo, como el que ven todos los días, o los fines de semana, ese que publica links en facebook, y que ustedes(con el que para mi, es verdadero cariño), se disponen a leer.

    Quiero aclarar que yo también soy De Lefént, el forma una parte sustancial mía, y yo de el, pero esta vez, quiero hablar desde mi, desde un tu a tu.

    ¿Aceptan?

    Entonces cierren un segundo sus ojos, e imaginen los míos. Mirandolos con una entrega profundamente honesta, como si me rindiera a sus brazos.

    Ahora ábranlos, y comencemos.

    Te extraño, y me confunde la palabra.

    ¿No es un extraño alguien quien no conoces?

    Quizá la palabra oculta un significado, y soy yo el que se siente extraño. Extrañar no es algo que valla conmigo, y tu me haces hacerlo con tantas ganas.

    Últimamente no me siento tan fuerte, siento el corazón como una especie de vela invertida, que con una gran llama toma firmeza, pero que se derrite a fuego lento.

    Y esa llama se siente tan diminuta, tan ínfima, cuando no la proteges del tiempo y del viento con tus manos, cuando no la ocultas entre tus brazos.

    No quiero hacerte sentir mal, eso, con toda seguridad, terminaría de apagar la llama, y no tengo intenciones de dejar el corazón derretido en una oscuridad irreversible.

    Solo quería decirte que te extraño.

    Sin adornos, sin sutilezas, sin palabras bonitas.

    ...

    Puta que te extraño.

    No es nada grave lo que nos ocurre, solo la dificultad, de adaptarnos a algunos cambios.

    Hoy me llego la noticia de que el guitarrista de uno de mis grupos favoritos abandonaba la banda. Se que no tiene que ver, pero me hace pensar, en como para mi, nunca será lo mismo.

    Aunque oiga las mismas canciones, las mismas cuerdas, algo en ello nunca será lo que fue.

    Y da miedo, te juro amor, que da miedo.

    Pensar en nosotros como una banda, donde los cambios nos pueden deformar irreparablemente, donde perdamos lo que nos hacia nosotros.

    Y en esos momentos que me siento débil, que me siento aterrado y caigo en un abismo que deja tu ausencia, recuerdo que tal abismo, jamas ha existido.

    Que no necesito vela ni llama para poder ver, mientras tu sonrisa deslumbre mis temores.

    Que ninguno de nosotros ha dejado esta banda como para haber un verdadero cambio, y que quiero hacer música en tu cuerpo el resto de mis días.

    Que te amo, y que si a veces estoy mal, soportarme, ámame, como siempre lo has hecho.

    Solo te quería decir, que seamos fuertes.

    Y que te amo, tanto como tus ojos me lo gritan a mi.
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