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  1. Andrea no quería ser egoísta.

    jueves, 8 de diciembre de 2011

    Yo conocí a Andrea, una mujer que buscaba creer en un mundo feliz, que anteponía la felicidad de los demás a la suya, y que parecía encontrar en cada persona, algo que la hiciera feliz.

    A los ojos de cualquiera, Andrea era una persona hermosa, de esas que faltan en el mundo.

    Pero no lo era.

    Y es que Andrea no sabia nada sobre el dolor, porque toda su vida había corrido de el. Como un pequeño hamster en una pelota plástica, Andrea se protegió de todo lo que de alguna forma pudiera hacerle daño, y desde adentro, todo parecía lindo, aunque borroso.

    La pobre Andrea.

    Pero siempre llega un momento en donde uno debe salir de su burbuja, y no es que Andrea necesitara aire fresco, o comida, o agua.

    Es que ya no aguantaba estar sola.

    Desde ese momento, Andrea tuvo que comenzar a ver las cosas como realmente eran, y a descubrir que mientras menos parecías protegerte, todo se volvía menos borroso y los colores adquirían nuevos matices, los aromas atraían, los sonidos adquirían resonancias suaves, y todo se volvía bello.

    Pero también peligroso.

    Andrea se enamoró. Como en la mayoría de los casos, este amor traía una dificultad, y es que el amor de Andrea, también era el amor de otra, y esa otra, era alguien a quien Andrea quería mucho.

    Entonces la pobre Andrea renunció a su amor, porque para ella, siempre sería primero la felicidad de los demás.

    ¿Y saben?

    Andrea esta sola.

    Cuando la gente le pregunta porque, ella dice que es lo correcto, y que jamas podría ser egoísta.

    Si alguna vez volviera a ver a Andrea, le diría que el egoísmo no es solo privar a los demás de algo por tenerlo nosotros, y es que el egoísmo no siempre se trata de los demás, a veces se trata de nosotros mismos, y de las veces en que nos negamos cosas, colores, aromas, amores, a nosotros mismos, por miedo a salir heridos, o herir a otros, o evitar el dolor, de cualquiera que sea su forma.

    Es que Andrea nunca entendió, que desde su pequeña pelota de plástico, perdía algo mas que el amor de la persona que amaba, que se negaba a si misma, y a su corazón, el poder entregar amor.

    Y el negarle a nuestros labios un beso, a nuestro cuerpo otras manos y a nuestro corazón un amor, eso, eso es egoísmo.

    Pero Andrea nunca lo entenderá, no desde adentro.
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