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  1. Epifanía tardía.

    martes, 20 de agosto de 2013

    27 años después de haber comprado el viejo acordeón (producto de haber perdido su puesto en la zapatería), Juan Carlos se bajó de una micro en alguna calle que daba con Gabriela. Lanzó el acordeón al basurero mas cercano y caminó en dirección a la costa, donde el sol se escondía al mismo tiempo que la gente, como si la noche fuera un bien que a la humanidad le había sido arrebatado hace años. Se sintió traicionado, pero no lloró; estaba demasiado vacío para hacerlo. A sus 53 años, Juan Carlos había descubierto la verdad: ya nadie bailaba con el tuca, ni con el nazo, ni con el tuca tuca tuca tuca nazo.
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