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  1. De la verdadera magia.

    martes, 14 de febrero de 2012

    De eso me hablaba siempre Víctor.

    - Tienes que ver la verdadera magia.

    Y yo miraba como movía sus veloces y delgadas manos, veía como un 7 de diamantes desaparecía entre sus dedos, dejando un 8 de trébol a la vista de todos, y sorprendiendo a su publico.

    - ¿Esa es tu carta? -le decía a una chica, completamente seguro de la respuesta.

    - ¡Si!

    Entonces comenzaban las preguntas sobre como lo hacía, pero Víctor les negaba cualquier explicación:

    - Se perdería la magia.

    Todos se alejaban, y Víctor se acercaba a preguntarme.

    - ¿Y, viste la magia?

    - Vi dedos rápidos.

    - No estas mirando bien.

    Esa era la verdadera rutina, nuestra rutina. Los trucos variaban, algunas veces una carta desaparecía y se materializaba detrás de la oreja de alguien, otras fingía equivocarse para aparecer la carta correcta de la nada, cada truco era distinto y mas sorprendente que el anterior, pero la pregunta siempre era la misma:

    - ¿Viste la magia?

    Y mi respuesta siempre buscaba resolver como se había llevado a cabo el truco, pero Víctor me reprendía:

    - No estas mirando bien, tienes que ver la verdadera magia.

    Y les juro que la busqué, intente ver la magia en los trucos, intenté creer en lo que hacía, pero no pude.

    Hasta que un día la curiosidad me venció, y le pregunté a Víctor:

    - ¿Cual es la verdadera magia?

    - La has visto tantas veces, pero no observas bien.

    - Entonces que, ¿eres un verdadero mago, de verdad haces magia?

    Soltó una pequeña carcajada.

    - Obvio que no hueón, solo tengo manos rapidas.

    - ¿Entonces?

    Se puso pensativo, y me hizo una proposición.

    - Hagamos una cosa, te voy a dar una ultima oportunidad. Haré un ultimo truco y tu deberás ver la verdadera magia.

    - ¿Y que será distinto a las otras veces, que hará que esta vez funcione?

    - Que esta vez no podrás ver mis manos.

    - ¿Que, pero entonces como? ...

    - Esas son las condiciones, ¿aceptas?

    - Hecho.

    Se levantó y se acercó a un grupo de personas.

    Comenzó con su rutina. Al haber aceptado la condición de Víctor, me limité a ver todo de lejos sin prestar gran atención al truco en si, y sin haberlo querido, comencé a fijarme en los rostros de los que miraban el show de Víctor.

    El truco terminó, y yo vi la verdadera magia.

    Vi los ojos del publico, como brillaban.

    Como parecían ser niños que se sorprenden al ver algo nuevo.

    Es que, lamentablemente, a mi corta edad, ya existen pocas cosas que nos sorprendan, cosas que den brillo a nuestros ojos y nos hagan sentir que aun hay algo mas, ese algo que no entendemos.

    Y cuando nos volvemos a sorprender, cuando nuestros ojos vuelven a brillar
    Esa, esa es la verdadera magia.
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